El Templo: La Casa de los Dioses


 

Después de mi primera entrada sobre lo que a mi parecer es una sacerdotisa recibí algunos privados preguntando sobre cómo crear un templo. Es por esto que comparto esta entrada y vuelvo a dejar claro antes de empezar que esta es mi opinión personal.

 

Lo primero que voy a decir es que si tú, eres una sacerdotisa o un sacerdote de los dioses genuino y ellos te han llamado a su servicio TÚ eres también un Templo. Me explico: Si tu recibes a los dioses como canal como digo tú eres el primer templo. Como tal, tienes que cuidarte y respetarte porque a través de ti los dioses se manifiestan, eres la primera puerta.

 

No, no me refiero a que tienes que ponerte una corona e ir por ahí mirando por encima del hombro a todo el mundo por ser un canal de los dioses, porque si haces esto demás alimentas tu ego y créeme, si estás llena o lleno de ego no vas a ser canal nada más que de tu sombra, así de simple (y de este tipo de canales abundan). Y si los dioses alguna vez te usaron para manifestarse no lo volverán a hacer, porque tu vibración será tan baja que no podrán entrar. Si estás en tu trono de ego posiblemente tus oráculos, tus canalizaciones no sean más que una falacia, como digo una manifestación de tu propio ego (y puede que la persona sea consciente de ello pero se deba a sus seguidores o comunidad o simplemente no le importe y simplemente sea un canal al servicio de la sombra, la personal y externas). Si hay ego dejas de ser un Templo, así de simple.

 

Si te abres con humildad y de corazón y sigues los designios de los dioses serás su templo mientras ellos te lo permitan.

 

Y algunos os preguntareis a que viene esto de ser un Templo… Pues para responder a aquellos que piensan que un templo lo hacen altares increíbles, o figuras o telas de colores. Lo primero que forma el templo es la sacerdotisa o el sacerdote. Después está el lugar.

 

Pensad que a mi modo de parecer cualquier lugar en la naturaleza, una arboleda en forma circular, un lago o una playa pueden ser lugares para comulgar con los dioses. Ellos pueden bajar entre comillas a cualquier lugar si se les invita y aceptan, a veces ellos ya suelen estar por algunos lugares o es fácil conectar con ellos en ciertos sitios porque estén ligados a ellos de alguna manera.

 

También tú puedes construir un templo físico. Lo hacían en la antigüedad, los templos que vemos en los libros de arqueología o de historia los construyeron nuestros antepasados. Columnas y columnas de mármol, frisos artísticos con escenas mitológicas etc. Construían los templos para sus dioses.

 

Tú no tienes que construir un templo de mármol rosa, en realidad puede ser solo una habitación simple, lo que importa, lo que hace tu modesto o súper lujoso templo un verdadero templo es que los dioses acepten el lugar para manifestarse. Que cuando llegue el momento de invocarlos y ofrecerles incluso una estatua o trono para sostener su energía ellos acepten tu invitación. Igual pueden aceptar tu templo lleno de detalles que un dormitorio encalado con un altar discreto. No importa que te hayas gastado más dinero en cosas. Puedes preparar el templo más fashion del siglo XXI, gastarte una pasta en mármol o cosas para los altares… Pero si los Dioses no bajan solo tendrás un templo vacío.  Ahora sí, súper guay para unos selfies.

 

Pero estamos hablando de otra cosa. ¿Te hace falta una súper estatua de tal diosa o dios para poder traerlo? No. Prepara tus ofrendas con honor, amor y devoción y te darás cuenta que esto es lo único que de verdad abre la puerta a los dioses a un lugar. Da igual que tengas un modesto altar y tu hayas modelado la figura de una diosa, aunque no seas Rodin. Hasta una modesta piedra de rio puede sostener la energía de una diosa, lo digo por experiencia.

 

Una vez tenemos nuestro templo hay otra parte muy importante, la comunidad. La devoción de otros hacia los dioses enriquece el templo, multiplica la energía del lugar. No es lo mismo cantar solo que en una coral, ¿cierto?, pues eso, los corazones y almas de los devotos también hacen Templo.

 

 

Podemos estudiar la estructura de templos antiguos, podemos intentar recrear o crear un espacio especial para el culto, podemos hacer muchas cosas. Pero tenemos que entender que hay cosas básicas, pero estas tienen más que ver con una devoción sincera que con el color de las cortinas que cuelgues.

 

Puede que no sea una explicación muy académica u ortodoxa, pero estas son mis conclusiones personales y pienso que pueden ayudar de alguna manera a quien busca respuestas prácticas.

 

Seguro que habrá otra sacerdotisa o sacerdote que te cuente algo totalmente distinto, o que discrepe de lo expuesto.

 

Esta es mi verdad, este es mi camino y cada cual anda el suyo. Yo el mío lo hago con mis Sandalias Invisibles regalo de los Dioses. 

 

Bendiciones, 

 

Ness Bosch. 

(Extracto de mi libro en preparación LAS SANDALIAS INVISIBLES)

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Comentarios: 1
  • #1

    Jorge (sábado, 27 julio 2019 01:10)

    Ya quiero leer tú libro! Que los Dioses te toquen con inspiración y buena suerte.